Mamas tuberosas (Asimetrías y otras malformaciones)

La mama tuberosa es una malformación congénita de la mama que aparece con relativa frecuencia. En numerosas ocasiones, son casos muy evidentes que suponen un gran trastorno emocional para la paciente. Otras veces son casos más leves que pasan desapercibidos por la paciente, simplemente no les gusta su pecho y no saben por qué. Ambas situaciones suponen alguno de los casos más complejos de manejar para el cirujano, sólo comparable con la satisfacción que provoca en la mujer la corrección de su problema.

Los hallazgos típicos de la mama tuberosa son una base de implantación estrecha; un surco submamario alto y con constricción variable; hipoplasia de la mama (mama poco desarrollada) y herniación o expansión preferencial de la mama en crecimiento a través de la areola.

El manejo del paciente en consulta es el que hemos comentado para la mamoplastia de aumento, si bien, estos casos exigen mayor dedicación a la hora de informar a la paciente de la particularidad de su caso.

Los objetivos son los mismos que los de un aumento de mamas convencional: aumento de volumen, relleno de polo superior… pero fundamentalmente conseguir una mama bonita, proporcionada, simétrica, con un polo inferior largo y convexo, redondo.

Manejo quirúrgico

La opinión de la paciente es fundamental, pero en los casos de mama tuberosa, hay que ser más riguroso si cabe con las medidas y las proporciones, puesto que son casos donde la piel de la que disponemos es más limitada y con menor capacidad de expansión. En cuanto a la técnica quirúrgica, destacaremos:

  • Preferencia por la vía periareolar, por dos motivos:
    • Esta vía nos permite manejar y tratar la glándula mamaria de manera más sencilla y precisa
    • En el caso de pacientes con areolas anormalmente grandes y que es necesario reducirlas, aprovechamos la misma incisión de acceso.
  • Colocación de implante en plano subglandular o en doble plano (mitad superior submuscular, mitad inferior subglandular). Necesitamos que la prótesis esté más próxima a la piel para que expanda la misma.
  • Preferencia por implantes anatómicos, dado que rellenan más en el polo inferior que en estos casos es deficitario. Además las prótesis anatómicas  facilitan el manejo de la asimetría que en la mayoría de casos va asociada.
  • Es fundamental tratar la glándula mamaria. Existen diferentes técnicas quirúrgicas  que consiguen redistribuir y repartir el volumen glandular de una manera más armónica.
  • Rotura, liberación o incluso extirpación del anillo constrictivo, para permitir la expansión del polo inferior.

A nivel de postoperatorio, recuperación y seguimiento, no existe ninguna diferencia con los casos convencionales, aunque la paciente debe saber que si bien el resultado es bueno desde el primer momento, va mejorando durante los primeros meses a medida que la piel del polo inferior se va relajando.

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