Reducción de pecho (Mamoplastia de reducción)

Es la reducción del volumen mamario mediante la extirpación de una porción de glándula y piel sobrante,  junto con remodelado posterior para conseguir una mama de menores dimensiones, más realzada  y de proyección adecuada; todo acorde con la fisionomía de la paciente. Solicitan esta cirugía pacientes de cualquier edad, desde edades muy precoces hasta mujeres mayores de 65 años. Todas tienen en común no solo la insatisfacción de su aspecto estético, sino que también adolecen problemas funcionales como dolor de espalda y cuello, improntas molestas del tirante del sujetador, irritación y llagas en el surco submamario, etc.

¿Qué cicatrices son necesarias para una reducción mamaria?

La reducción mamaria implica unas cicatrices alrededor de la areola, vertical en el polo inferior y más/menos horizontal en el surco submamario. Las dimensiones dependerán de la cantidad de tejido que haya que extirpar y la forma que queramos conseguir.

Una reducción mamaria debe ser tan exigente en resultados como otras intervenciones estéticas de la mama. No sólo debemos quitar volumen y peso, también debemos conseguir una mama bonita, cónica, proporcionada y con una colocación más favorable en el tórax de la paciente.

Las cicatrices son más visibles durante el primer año, posteriormente mejoran progresivamente hasta tener un aspecto razonable.

¿Qué tipo de técnicas existen?

Existen multitud de técnicas, algunas más indicadas para unas situaciones que otras, pero al final el factor más influyente es la técnica con la que el cirujano se siente más cómodo, tiene más experiencia y con la que puede conseguir mejores resultados. También influirá el tamaño de las mamas, el grado de descolgamiento de las mismas y la posición que ocupa la areola-pezón en la mama.

Intervención

La intervención se realiza mediante anestesia general; tiene una duración aproximada de 3 horas y precisa de un ingreso hospitalario de un día.

Es la única intervención de mamas, junto con la reconstrucción, en la que de manera sistemática dejamos drenajes que retiramos al día siguiente.

Tras el alta médica, la paciente llevará un vendaje durante 3-4 días que sustituiremos por un sujetador especial durante un mes.

Postoperatorio

Una vez la paciente ha sido dada de alta, pedimos reposo en domicilio durante cuatro días y una adaptación progresiva, con el fin de que se pueda reincorporar a su vida familiar y laboral en 7 días (aunque este aspecto también se debe evaluar de manera individualizada).

Los pacientes son controlados durante el primer mes con visitas semanales para seguimiento, curas, retirada de puntos y para recibir información y consejos de manera progresiva.

Desaconsejamos cualquier tipo de masaje.

La paciente podrá reanudar sus hábitos deportivos a partir del primer mes.

Una vez transcurrido el primer mes aconsejaremos posibilidades terapéuticas para conseguir la mejor cicatriz posible, si bien nuestro principal aliado será el tiempo.

Es sin duda una de las intervenciones más gratificantes para las pacientes. Sin duda, no deja de ser una intervención con innegables ambiciones estéticas pero que además consigue unas mejoras funcionales y sintomáticas que acompañaran a la paciente a lo largo de toda su vida.

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